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Como surge la tasa de interes

¿Cómo surge la tasa de interés?  

 
“Las tasas de interés representan el valor del dinero. Las decisiones que tomemos como inversionistas dependerán de qué tan bien comprendemos su origen.”
febrero  18 de 2015

La tasa de interés ha tenido una oposición histórica que se remonta a tiempos previos al desarrollo de occidente, pues en escritos de religiones abrahámicas[1], existen fragmentos que hacen referencia al cobro de interés excesivo. En la Edad Media, las doctrinas católicas también estaban contra el cobro de intereses y era una práctica que se castigaba con la excomunión. Se entendía que los intereses tenían lugar por el cobro al uso de un bien durante un período y, dado que el tiempo se consideraba propiedad divina, era absolutamente prohibido comercializar o sacar provecho de cualquier acto relacionado con la propiedad de Dios.

La primera expresión para referirse a la alta tasa de interés que se cobra por encima de lo justo, fue acuñada por Santo Tomás de Aquino como “Pecado de Usura”, que hoy en día aún empleamos. De hecho, en la mayoría de los países, el organismo de supervisión tiende a regular la tasa de usura estableciendo un tope para que los bancos no cobren más del límite autorizado.    

La época del Renacimiento trajo consigo conceptos que, basados en la razón, fueron frecuentemente aceptados. Por ejemplo, la Escuela de Salamanca borró la marca negativa de la tasa de interés al indicar que quien recibe el préstamo de un bien lo hace para beneficiarse, quien lo otorga tiene derecho a parte de ese beneficio, ya que pierde la oportunidad de beneficiarse usándolo de otra manera. Este es el primer concepto económico de la tasa de interés, el cual se denomina costo de oportunidad.

Posteriormente, las teorías económicas clásicas, particularmente las de Adam Smith, quien es considerado el padre de la economía, crean las bases para la percepción del dinero como cualquier otra mercancía que puede ser comprada, vendida o arrendada y, por tanto, sujeta a la ley de la oferta y demanda; a partir de esta teoría nace uno de los conceptos más interesantes que prevalecen en nuestros días: la tasa de interés es el precio del dinero.

 Economistas del siglo XX sacaron a la luz teorías que intentaban explicar las razones por las cuales en diferentes sociedades y economías las tasas de interés eran más altas o bajas, indicando que existían diversos elementos que afectan el valor del dinero, es decir, la tasa de interés. Por primera vez se conoce sobre la inflación y se identifica que las tasas de interés deben analizarse siempre en dos sentidos: el que está representado por el valor porcentual a cobrar sobre el dinero prestado, es decir, la tasa de interés nominal; y el que considera el efecto de la inflación sobre la tasa de interés, es decir, la tasa de interés real. Bajo este criterio son equiparables una tasa nominal igual al 18 %, cuando la inflación es del 1 % con una tasa del 60 %, si la inflación es del 37 %, pues en términos de tasa real ambas son el 16.8 %[2].

Existe también la tasa de interés activa, que es la tasa que cobra el banco a los préstamos, y la tasa de interés pasiva que es la que alguien está dispuesto a paga cuando se financia, por ejemplo: cuentas de ahorro, depósitos a plazo en bancos, etc.

Si consideramos que la tasa de interés representa el valor del dinero y, en nuestra idea del mundo moderno, el dinero es el medio a través del cual representamos el valor de casi todas las cosas, algunas de nuestras decisiones importantes dependen de la tasa de interés y de la comprensión que tengamos de ésta.

 ¿Quieres saber más? Escucha la intervención de Santiago haciendo clic en este enlace​.​



[1] Religiones abrahámicas: ][] término usado principalmente para referirse colectivamente al judaísmo, cristianismo e islam (fes monoteístas).

[2] Tasa real = [(1 + tasa nominal) ÷ (1+ inflación)] -1​

 
 

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